El diario de María

Hermana Glenda

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Tom
CTe miro a los ojosA7 y entre tanto lDmlanto
 parece meG7ntira que te hayan claCvado. C7
 Que seas el pFequeño aGl que he acEmunado
Amy que se dormíDma taG7n pronto en mis bCrazos. C7
 El que se rFeía Gal mirar el cEmielo
Amy cuando reDmzabaG7 se ponia sCerio.
CSobre este madero A7 veo a aquel peqDmueño
 que entreG7 los doctores hablaba en el temCplo C7
 que cuando prFegunté rGespondió coEmn calma
Amque de los asuDmntosG7 de Dios se encarCgaba. C7
 Ese mismo nFiño Gel que está en la cEmruz
Amel Rey de los hombDmres G7le llaman JCesús.
CEse mismo hombre A7 ya no era un niDmño
 cuando en esa G7boda le pedí más viCno C7
 que dio de coFmer a unG millar de Emgente
Amy a pobres y aDm enfermos G7los miró de freCnte C7
 rió con aFquelGlos a quienes más qEmuiso
Amy lloró en silenciDmo alG7 morir su aCmigo.
CYa cae la tarde, A7 se cubren los ciDmelos
 pronto voG7lverás a tu Padre eteCrno C7
 duérmete pequFeño, duéGrmete mi niEmño
Amque yo te entrDmegadG7o todo mi cariCño C7
 como en NazFaretGh aquella maEmñana
Am"He aquí tu siervaDm, heG7 aquí tu esCclava"